
Hay una decisión que lo cambia todo. Para mí, fue cruzar el Atlántico.
Nací en Panamá, crecí entre la comunicación, los negocios y la curiosidad por el mundo. Trabajé en relaciones públicas, marketing, organización de eventos, bienes raíces, el mundo editorial, siempre con la misma convicción de fondo: las historias bien contadas transforman a las personas.
Luego llegó el amor. Y con él, la pregunta más difícil y más liberadora: ¿qué hago con todo lo que soy en un país nuevo, con un idioma distinto y una vida que hay que construir desde cero?
La respuesta fue una panadería y pastelería artesanal: L’Arôme Sucré. Primero en los alrededores de Lyon. Luego en Dinan, ciudad medieval en Bretaña – Francia, con sus murallas de piedra, su mercado del jueves y ese ritmo de vida que Europa conserva como un tesoro.
Esa adaptación constante al cambio, la integración a una cultura totalmente distinta y la reconstrucción de una vida profesional y personal lejos de todo lo conocido me dieron algo que no esperaba: más criterio para apreciar plenamente y disfrutar del hermoso regalo que tenemos cada día al despertarnos: vivir.
De esa historia nació 40ideas: mi espacio para pensar en voz alta sobre cómo vivir con criterio. Si quieres conocer ese proyecto a fondo, tiene su propia página: Sobre 40ideas.
Hoy mi vida profesional tiene tres capas: L’Arôme Sucré, la pastelería artesanal que fundamos con mi esposo en Dinan; Epicurean Journeys, los viajes que diseñamos para vivir Francia y Panamá desde adentro; y 40ideas, este espacio donde escribo. Y como soy una eterna aprendiz, a los 40 volví a la universidad a cursar un máster en Marketing, en francés, porque creo que mientras estemos vivos, hay que seguir aprendiendo.
¿Para quién escribo?
Para quienes sienten que la velocidad del mundo les roba profundidad. Para los que disfrutan del buen vino, los libros que cambian algo, las conversaciones que duran más de lo previsto. Para los que viajan no para escapar, sino para volver con más propósito en su día a día. Te une a este espacio una sensibilidad, no una edad ni un género. Bienvenido!
Con cariño desde el noroeste de Francia,
Arleth Gillet-Escarriola

