Colorama 2026: El Mont-Saint-Michel bajo una nueva luz
Colorama Mont-Saint-Michel 2026 forma parte de las Nocturnes de l’Abbaye, un recorrido inmersivo que combina luz, color, proyecciones monumentales y creaciones sonoras en algunos de los espacios más emblemáticos de la abadía. Más que transformar el monumento, la experiencia permite contemplar su arquitectura milenaria desde una perspectiva diferente.

Tenía doce años cuando vi por primera vez el Mont-Saint-Michel en las páginas de la revista Vanidades. Recuerdo aquel artículo, las fotografías y, sobre todo, la sensación de estar contemplando un lugar extraordinario e increíblemente lejano. Sentí uno de esos deseos que nacen en el corazón: algún día quería conocerlo.
Años más tarde, cuando llegué a vivir a Francia, seguía pareciéndome distante. Estaba en el mismo país, pero aún no formaba parte de mi realidad. No insistí en visitarlo. Quizás algunos sueños necesitan esperar hasta que la vida encuentra el momento preciso para acercarnos a ellos.
Finalmente, durante mi primera visita a Bretaña, tuve la oportunidad de verlo en persona. La experiencia no la puedo describir. Nada prepara realmente para ese instante en el que su silueta aparece en el horizonte, elevándose entre el cielo y el mar y se experimenta la energía que sólo han sentido quienes han estado allí. Jamás habría imaginado que terminaría viviendo a minutos de aquel lugar que, durante mi infancia en Panamá, me había parecido casi inalcanzable.
Hoy, el Mont-Saint-Michel es una visita obligada para los amigos y viajeros de Epicurean Journeys que vienen a descubrir Bretaña y Normandía. Pero también continúa siendo un lugar profundamente personal. He estado allí en innumerables ocasiones, en distintas estaciones, con diferentes mareas y a todas las horas del día. Y, aun así, siempre –siempre– consigue maravillarme.
Una nueva mirada sobre La Merveille
Verlo iluminado durante el espectáculo Colorama2026 me permitió descubrirlo desde una perspectiva diferente.



La luz y el color transformaban sus muros, acompañados por la música, en ciertas salas, pero el monumento conservaba intactos su elegancia y su carácter sagrado. El Mont-Saint-Michel no intenta adaptarse al espectáculo, simplemente se deja engalanar por él.
La modernidad no compite con su historia ni pretende corregirla. La puesta en escena se coloca al servicio del lugar, ofreciendo una nueva manera de recorrerlo y sentirlo. Al llegar, sus callejuelas empedradas, sus escaleras y esa arquitectura prodigiosa reconocida en todo el mundo se convierten en el escenario de una experiencia capaz de transportar a públicos de todas las edades.
Preservarse también es una forma de avanzar
Reinvertarse es una tendencia actual y constante y pareciera que para continuar siendo relevantes debemos cambiar, seguir la tendencia y convertirnos, una y otra vez, en algo nuevo. Impresionantemente el Mont-Saint-Michel propone otra posibilidad.
Sus calles no han necesitado grandes transformaciones para continuar emocionando. La abadía no necesita disfrazarse de modernidad. Su verdadera fuerza está en haber preservado aquello que la hace única, permitiendo al mismo tiempo que cada generación encuentre una manera propia de contemplarla.
Me quedo con esa reflexión y la considero aplicable a nuestra vida: evolucionar no siempre significa convertirnos en otra persona. A veces consiste en proteger nuestra esencia mientras permitimos que nuevas luces nos revelen perspectivas que todavía no conocíamos de nosotros mismos.
Colorama viste al Mont-Saint-Michel con colores inesperados, pero no altera su identidad. Lo ilumina sin desnaturalizarlo.
Allí reside la maravilla: no solamente en haber sobrevivido al paso de los siglos, sino en seguir conmoviendo sin renunciar a ser exactamente lo que siempre ha sido.
A mis doce años, el Mont-Saint-Michel representaba un sueño lejano. Hoy forma parte de mi paisaje cotidiano, pero esa cercanía no ha conseguido volverlo ordinario, porque cada vez que aparece ante mí, vuelvo a mirar como aquella niña frente a las páginas de una revista, reiterando que algunos lugares nunca pierden su capacidad de maravillarnos.



Colorama se presenta del 3 de julio al 31 de agosto de 2026, desde las 19:30 hasta medianoche, con última entrada a las 23:00.
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