Hace unos días volví a encontrar esta fotografía, mientras buscaba fotos para este blog. Mi mano junto a la de mi adorada tía Marta. La observé durante varios minutos. Sus dedos marcados por el tiempo. Mi mano todavía buscando su lugar en el mundo. Dos generaciones separadas por décadas y, sin embargo, unidas por una…

Gracias por traerme aquí

agradecimiento eterno
Hay personas que nos toman de la mano y nos llevan a descubrir lugares. Otras nos llevan a descubrir partes de nosotros mismos. Ambas son un regalo.

Hace unos días volví a encontrar esta fotografía, mientras buscaba fotos para este blog. Mi mano junto a la de mi adorada tía Marta.

La observé durante varios minutos. Sus dedos marcados por el tiempo. Mi mano todavía buscando su lugar en el mundo. Dos generaciones separadas por décadas y, sin embargo, unidas por una historia compartida.

Ella ya no está, y quizás por eso esta imagen tiene hoy un significado distinto al que tenía cuando la tomé.

Mientras la miraba, pensé en todas las veces que he escuchado a alguien decirme: «Gracias por traerme aquí». Lo dicen cuando les llevo a descubrir un lugar que les emociona. Una ciudad, un restaurante escondido, una playa, una calle que jamás habrían encontrado por sí solos. Siempre me conmueve escuchar esas palabras.

Esta fotografía me hizo reflexionar acerca de que las personas más importantes de nuestra vida no solo nos llevan a lugares. Nos llevan a convertirnos en quienes somos. Nos enseñan el camino y el verdadero significado del agradecimiento.

Mi tía Marta, al igual que las personas más importantes de nuestra vida, no solo nos llevan a muchos lugares. Nos llevan, sobre todo, a una forma de ver la vida. Nos enseñan valores antes de que sepamos que son valores. Nos enseñan amor antes de que entendamos lo que significa. Nos enseñan generosidad sin necesidad de pronunciar grandes discursos.

Con el paso de los años descubrimos algo curioso: las personas que amamos y que nos aman nunca desaparecen del todo. Siguen viviendo en nuestras costumbres, en nuestras palabras, en los lugares que visitamos y en las decisiones que tomamos sin darnos cuenta de que las estamos tomando un poco como ellas lo habrían hecho.

Siguen llevándonos de la mano, aunque ya no podamos sujetar la suya.

Quizás por eso me emociona tanto esta imagen. Porque me recuerda que gran parte de lo que soy se lo debo a personas que llegaron antes que yo. Esas que me mostraron caminos cuando aún no sabía caminar sola. Personas que me enseñaron a descubrir el mundo y que, sin saberlo, me trajeron hasta aquí.

Y hoy, al mirar esta foto, siento que hay una palabra que nunca repetimos suficientemente y que reconforta el corazón de quien lo dice y de quien lo escucha: Gracias.

Gracias por traerme aquí.

Descubre más desde 40 ideas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo